artículo realizado por el instituto bbva de pensiones

las vacaciones de verano son motivo de disfrute pero también suponen quebraderos de cabeza económicos en muchas familias. son las más largas del año, y suelen conllevar más gastos, tanto por su duración como por los precios en esta época en la que se producen. en este sentido, es importante que no compliquen la situación económica y que a la vuelta no encuentres con que has gastado más de lo que podías permitirte o que su difrute ha puesto en jaque el ahorro que tenías destinados a otros fines más importantes y de largo plazo, como la adquisición de la vivienda o el ahorro para la jubilación. no gastar por encima de nuestras posibilidades y pagar las vacaciones con meses de adelanto son dos claves para no llevarnos sustos

para no tener sorpresas negativas a la vuelta de las vacaciones y sumar al estrés post-vacacional un estrés financiero, puedes seguir algunos consejos sencillos. tus finanzas y tu ahorro a largo plazo lo agradecerán

¿cuánto dinero puedo gastar?

en primer lugar, calcula el dinero que tienes disponible para las vacaciones. esa cantidad no solo es el dinero que puedes ahorrar en un momento determinado (es decir, ingresos menos gastos), sino lo que queda una vez restado a esa cantidad de ahorro posible las partidas de ahorro que no puedes interrumpir, como por ejemplo el pago de la hipoteca (que sería el ahorro mobiliario), o el que estés realizando para fines a largo plazo que requieren de constancia y disciplina, como el ahorro para preparar la jubilación. una vez restadas esas cantidades, establece un presupuesto para las vacaciones de verano

¿qué tipo de vacaciones quiero?

decide qué tipo de vacaciones quieres y calcula los gastos íntegros del viaje: además de los desplazamientos por todas las vías, el alojamiento y el alquiler de vehículo y gasolina, calcula también los gastos de alimentación, gasolina, transporte y otros gastos extra, como las compras que quieras realizar o las entradas de los lugares que quieras visitar. algunos estudios dicen las comidas, bebidas y otros gastos imprevistos pueden encarecer las vacaciones hasta un 60%, así que es importante realizar esa planificación, y asegurarse de que el gasto previsto encaja dentro del presupuesto posible

si no es así, corrígelo para que así sea: no conviene gastar por encima de las posibilidades o de forma que las vacaciones supongan descuidar otras partidas de ahorro más importantes

haz la reserva…

una vez hechos estos cálculos, haz las reservas pertinentes, a los precios calculados, para no llevarte sorpresas inesperados y poder controlar los gastos

al hacer la reserva, algunos buenos consejos son tratar de buscar buenas ofertas utilizando buscadores de ofertas en internet, por ejemplo; elegir destinos que no sean muy demandados o estén de moda, que serán más económicos, y tener flexibilidad para viajar en momentos de menos aglomeraciones. es posible que merezca la pena viajar un día en mitad de la semana y a una hora que no sea muy habitual. de hecho, volar a primera hora de la mañana puede resultar hasta tres veces más barato que en las horas más cómodas. las grandes aglomeraciones de viajes se producen al principio y al final de cada quincena y los días festivos

elegir un alojamiento bien comunicado, que evite gastos extra como coger taxis y permita utilizar el transporte público, es una buena idea. buscar hoteles con aparcamiento incluido en el precio también es una buena idea para evitar gastar por ese concepto

¿pagar en cuotas?

si contratas con antelación, y también realizas algunos pagos por adelantado, irás fraccionando automáticamente los gastos de las vacaciones, y será más cómodo para el bolsillo. paga tu billete de avión o tren meses antes de las vacaciones, y el hotel y los gastos de alimentación en verano. tu bolsillo lo notará

además, ten en cuenta que muchas agencias de viaje te permiten contratar tus vacaciones y pagarlas en varias cuotas, sin coste adicional. pagarlas poco a poco será más cómodo que abonar el importe en un solo pago