Pocas cosas hay tan cotidianas y tan complejas como el recibo de la electricidad. Cada dos meses, o cada mes, llega a casa una factura que suele ser bastante abultada y que es difícil de entender. Para arrojar un poco de luz, aquí van cinco claves para explicar qué cambia y cómo afecta a los consumidores el nuevo sistema, que entrará en vigor el 1 de julio, que hace que paguemos la luz por horas.

En abril del año pasado, el Gobierno modificó parte de la forma en la que se fija este recibo, en concreto el coste de la energía, que pasaba a depender del precio que marcara el mercado en cada hora para los consumidores acogidos a tarifa. Tras unos meses en los que ha estado vigente una fórmula  transitoria, el Boletín Oficial del Estado (BOE)publicaba el pasado jueves 4 de junio los procedimientos técnicos y ponía una fecha definitiva para el inicio de la facturación horaria real: el próximo 1 de julio. No obstante, se han dado tres meses más de plazo, hasta el 1 de octubre, para la adaptación total de la normativa.

Aquí van cinco claves para explicar qué cambia y cómo afectará a nuestros bolsillos.

Las partes del recibo

La factura eléctrica está formada por tres elementos: los peajes y elcoste de la energía, a los que se suman los impuestos. Cada una de estas patas supone alrededor de un tercio del recibo.

La primera pata, esos denominados peajes, los fija el Gobierno y con ellos se pagan los costes del sistema eléctrico. Por ejemplo, lo que cuesta transportar y distribuir la energía eléctrica, las primas que se pagan a las energías renovables o la deuda que ha ido generando el sistema eléctrico, el llamado déficit de tarifa. Son iguales para todos los consumidores, independientemente de que estén en el mercado libre o sigan en la tarifa regulada, el denominado Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC).

La segunda, el coste de la energía, es sobre la que se han aplicado los cambios para los consumidores acogidos a tarifa, ese PVPC. Antes se calculaba en función del resultado de una subasta denominada Cesur con las que el Gobierno decidió acabar. Como alternativa, se optó porque el coste de la energía dependiera del mercado eléctrico.

Durante unos meses ha sido en función de unos perfiles de consumo medios. A partir del próximo 1 de julio, será directamente con lo que marque el mercado en cada hora siempre que se tenga un contador inteligente e integrado en el sistema. Es decir, que esa parte de la factura oscilará en función de lo que haga el mercado en cada hora y de lo que consumamos en cada momento.

Por último, entran los impuestos. Por un lado esta el IVA, que grava la electricidad con el 21% además de un impuesto especial de la electricidad que ronda el 5% (5,1127%). En Canarias, se aplica el IGIC, mientras que en Ceuta y Melilla se aplica el IPSI, el impuesto en ambas ciudades autónomas.

Consumidores y contadores

¿A quién afecta entonces este cambio? A los consumidores acogidos a PVPC y que tengan un contador inteligente e integrado. Veamos las cifras. En España, con datos de la Comisión nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) de inicios de este año, había 27,6 millones de consumidores eléctricos. De ellos, más de 13,4 millones estaban en el PVPC, mientras que 12 millones estaban en el mercado libre. Los 2,2 millones restantes se beneficiaban del bono social, una tarifa un 25% más barata para colectivos considerados vulnerables y, desde abril de 2014, también vinculada a la evolución del mercado.

Así, este cambio afecta, en teoría, a unos 16 millones de consumidores españoles (los 13,4 acogidos al PVPC y los 2,2 del bono social), aunque en la práctica solo será para los que tengan contador inteligente e integrado en el sistema.

El objetivo es que en 2018, el 100% de los hogares tengan instalado un contador inteligente, por lo que estos precios serán aplicados a todos los usuarios que están acogidos al PVPC que verán reflejado en su factura el precio por cada hora y en función de su consumo.

Las otras opciones de tarifa

Frente a estos “afectados” hay otras opciones. Para los que están con PVPC pero no tienen contador telegestionado se seguirán usando unos perfiles medios de consumo.

Una opción alternativa, para los que no quieren vaivenes de precios, es contratar la modalidad de precio fijo anual y pagar lo mismo durante 12 meses por la energía eléctrica. Esta modalidad puede resultar más cara por la prima que conlleva asegurar un precio.

La otra, por la que ya optan cerca de la mitad de los consumidores, es ir al mercado libre y contratar el suministro con cualquier comercializador conforme al precio y las condiciones que en su caso pacten.

En cada una de ellas, varía solo una de las patas, la del coste de la energía, ya que peajes e impuestos son iguales para todos.

El coste de la energía

Para saber cómo cotiza el mercado al que está vinculado ese coste de la energía hay que ir a Red Eléctrica de España. En torno a las 20:15h de cada día, la empresa publica, a través de su página web, los precios de la electricidad  que se aplicarán en cada una de las 24 horas del día siguiente.

¿Y de qué dependerá que el precio de la luz sea más barato o más caro en un determinado momento? Según el Ministerio de Industria, los factores son múltiples. Por ejemplo, el precio de los combustibles (cotización del barril de Brent), la climatología (viento, la lluvia caída y temperatura atmosférica), el balance oferta/demanda (por la noche o los fines de semana se reduce el consumo y por tanto, hay más oferta que demanda), las paradas técnicas programadas o fortuitas de las plantas de generación eléctrica, que hacen que se reduzca la oferta eléctrica, etc.

¿Te ha quedado claro?

Si quieres consultar cómo quedaría tu factura de la luz con la nueva regulación por horas, tanto el Ministerio de Industria, la CNMC como Red Eléctrica de España ofrecen actualmente simuladores para hacer el cálculo. También hay varias ‘apps’ para tener esta información en el móvil.

escrito por: @davidmarrero